Beneficios del Yoga

paschimotanasana

Lo peor que le puedes hacer a tu cuerpo es no moverlo

En muchas ocasiones las alumnas y alumnos dejan de asistir a clase porque tienen algún dolor articular y me cuentan que mientras no les pase el dolor dejarán de venir.

Lo peor que le puedes hacer a tu cuerpo es dejar de moverlo.

Esto no es que tienes que seguir con la práctica produciendo daño o aumentando un daño en tus articulaciones o en tu columna. No.

Se trata de que una vez superado la fase inicial del daño o pasada la crisis inflamatoria, si dejas de movilizar tu cuerpo o tus articulaciones lo que estás propiciando es la pérdida de tono muscular y de movilidad.

La ausencia de movilidad lejos de producir una mejoría en tu cuerpo, produce una rigidez cada vez mayor que propicia a su vez una peor movilidad y posiblemente en la mayoría de los casos una mayor incidencia de tensiones, contracciones y aparición de más  dolor.

Además cuanto menos te mueves, peor será la circulación sanguínea y eso llevará a una mayor dificultad de movimiento.

Cuato mayor movilidad le das a tu cuerpo, mejor será su estado general a nivel físico y también mejor será tu estado de ánimo.

El ejercicio  realizado de forma consciente y constante mejora tu calidad de vida en todos los sentidos.

 

El ejercicio genera en tu organismo sustancias  como las endorfinas que facilitan un estado emocional más saludable y te ayudarán a atenuar los estados de ansiedad y depresión.

Así que te propongo que aunque en algunas ocasiones no sea apetecible asistir a tu práctica de yoga, no dejes que la apatía le gane a tu motivación.

Realiza la práctica de forma adaptada al estado de tu cuerpo, de forma más suave y consciente pero continúa con la práctica.

Recuerda que lo peor que le puedes hacer a tu cuerpo es no moverlo.

¿Puedo practicar yoga con depresión?

¿Teniendo depresión puedo practicar yoga?

Es una consulta que muchas veces me hacen algunas personas que se acercan al centro.

Cuando sufres depresión además de poder practicar yoga, es muy recomendable que lo hagas. La práctica de yoga favorece un estado mental más favorable.

La respuesta es sin dudarlo "Si", la práctica de yoga te ayudará a llevar tu atención mental al cuerpo y te facilitará una respiración más consciente y relajante.

También debes darte cuenta que cuando sufres depresión el principal inconveniente es que mantengas la constancia de asistir a clase por lo menos 2 días por semana.

El estado mental de pesadumbre es tan intenso que el participar en la clase va a requerir de ti un esfuerzo de voluntad consciente.

A cambio lo que vas a desarrollar es justamente una voluntad firme para dirigir tu conducta y tu pensamiento.

Movilizarás el cuerpo y este movimiento te generará a nivel mental un estado mucho más propicio para las emociones más amables.

La sensación de bienestar cuando finalizas la clase será frecuente y esta sensación te ayudará a continuar con la práctica aunque no siempre las ganas y la intención estén presentes.

Así que si estás sufriendo depresión, aprovecha la clase de yoga para entrenar la respiración, movilizar el prana, dar a tu cuerpo una mayor movilidad a través de las asanas y verás como tu estado poco a poco irá mejorando.

Son multitud los estudios científicos que a día de hoy han comprobado los beneficios de la práctica de yoga a nivel físico pero también a nivel mental.

 

 

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tu espacio para la práctica de yoga con respeto al cuerpo

¿Qué buscas en el yoga?

¿Qué buscas en el yoga?

Es una pregunta importante que tienes que hacerte cuando comienzas o vuelves después de un tiempo a la práctica de yoga.

Y lo digo porque en función de lo que busques puede que no te interese el yoga y necesites otra actividad física.

Si lo que quieres es un acercamiento serio hacia la práctica, no como ejercicio físico sin más, la práctica de 1 día a la semana no te va a ayudar a tomar conciencia del cuerpo ni te va a facilitar el aprendizaje.

Cuando vuelves después de 6 días, ni tu cuerpo ni tu mente recuerdan las sensaciones y los aprendizajes previos.

Y más que cuidándote estarás castigándote,  con el inicio permanente.

Vivimos en un mundo tan acelerado que nos hacemos la ilusión mental de que todo lo podemos y debemos conseguir con rapidez.

Y este pensamiento lo trasladamos también al yoga, y para aprender y practicar yoga es imprescindible:

“Bajar el ritmo”

Focalizar la atención al instante presente en el que estás en contacto con las sensaciones corporales, con tu respiración y también con el trabajo muscular.

Necesitas estar presente y consciente en lo que estás haciendo.

Hace poco escuché en un famoso maestro de meditación la siguiente frase (que él decía a los participantes que querían empezar un curso de reducción de estrés)  y la traslado aquí porque contiene según mi valoración una gran verdad  también para la práctica de yoga y es la siguiente:

“Quiérete y cuídate”

“Se egoísta y durante 8 semanas dedica tiempo a tu salud física y mental” 

De lo contrario seguirás igual que hasta ahora y nada cambiará.

Lo mismo sucede con la práctica de yoga, si lo que buscas es calmar tu mente y bajarte de la vorágine de ritmo en el que estás sumergida/do, es necesario que te des tiempo para practicar al menos 2 veces por semana.

La práctica de yoga abarca tantos aspectos que es mucho más amplio de lo que normalmente los no practicantes piensan.

Así que ahora quizás sea tu momento. En verano solemos tener un ritmo más distendido y lento, aprovéchalo para empezar o retomar tu práctica.

Además en verano el cuerpo está mucho más ligero y elástico por lo que disfrutar de la práctica te resultará mucho mas fácil, y avanzar si ya estabas practicando también.

Practicar yoga es darte permiso para conectar con tu cuerpo y unificarlo con la atención mental en un espacio distinto al del resto del día.parivrita parsvakonasana

¡Cuídate y quiérete, practicando yoga.!

 

Sintiendo el cuerpo en yoga

Sentir el cuerpo en yoga

Sentir el cuerpo en yoga y en general parece mucho más fácil de lo que resulta ser verdad.

En la mayoría de las ocasiones el cuerpo sólo lo sentimos cuando duele.

Y en la práctica de yoga debidamente realizada es fundamental conectar con las sensaciones externas del cuerpo y también las internas y acSeteptar lo que esas sensaciones nos trasmiten.

De lo contrario,  como ocurre con frecuencia solamente estarás realizando ejercicios físicos que no calificaré, pero no es una práctica de yoga.

¿Es la práctica de asanas igual para todos los físicos?

¡Por supuesto que no!

Por eso el practicante debe desarrollar su auto conciencia para realizar una práctica que aunque hecha en grupo se ajuste a su momento físico y anímico.

¿Esto creeréis que es lo habitual?

Resulta que lo más habitual es justamente lo contrario.

Dentro de una clase grupal de yoga lo más frecuente es que el nivel de práctica sea heterogéneo.

Las posibilidades físicas de los participantes y las edades pueden ser muy diferentes y aún así nos convencemos de que tenemos que hacer todos la misma práctica.

Resulta que si en un grupo tienes compañeras/os que practican todos los días y tú no lo haces, desde luego no podrás mantener la postura con la misma facilidad que ellas/os.

Si el estado físico de tus compañeras es mejor que el tuyo, desde luego tendrás que aprender a realizar la práctica con las variaciones necesarias que te permitan no forzar y no perjudicarte.

Lo mismo sucede si tu estado físico y posibilidades son mejores,  podrás llegar a un trabajo más profundo que ellas.

Espero que si has leído hasta aquí lo escrito te parezca lo más razonable y lógico.

¡Pues no!

La mente  nos juega malas pasadas y nos engaña, llevándonos a creer que podemos hacerlo todo en la clase, da igual el nivel de práctica.

Nos creemos que aunque no practiquemos con la misma frecuencia que las otras compañeras tenemos la misma capacidad de práctica y auto conciencia.

También creemos que el estado físico y la edad no influyen en nuestra práctica y en lugar de aceptar lo que hay y realizar una práctica armoniosa con las posibilidades presentes, nos auto-engañamos queriendo hacer una práctica poco adecuada.

Si la profesora propone variaciones para que en función de las posibilidades cada uno realice aquello que le beneficia, casi con total probabilidad todos harán la versión más demandante de la asana, puedan o no, les beneficie o les perjudique.

Así que a través de estas letras me gustaría llamar a la reflexión a todos los practicantes de yoga para que de forma amable presten atención  durante la práctica y escuchen a su cuerpo.

  • El cuerpo no tiene expectativas, ellas habitan en nuestra mente.

  • El cuerpo no tiene sobre exigencias ni metas, solo están en nuestra mente.

  • El cuerpo no practica la competencia,  solo lo hace nuestra mente.

Por eso,  me gustaría compartir una frase que te ayude a recordar estos aspectos durante tu práctica.

"Menos esfuerzo, más consciencia"

Menos esfuerzo,  más conciencia corporal y más atención mental a la lucha que puedes establecer en la práctica.

Si tu respiración no fluye, si tu cuerpo en lugar de estar activo está tenso, recuerda

"Menos es más"

 

Si no disfrutas de la práctica con una actitud amable y respetuosa hacia tu cuerpo, revisa tu forma de practicar.

Escucha a tu cuerpo y también escucha las recomendaciones de tu profesora.

Seguro que te darán una orientación bastante certera de dónde debes reducir la intensidad de tu práctica.

Espero y deseo que este artículo sea de ayuda para la reflexión y observación de tu práctica de yoga.

Namasté.

¿Quieres practicar yoga con nosotros?

¿Buscas un espacio donde aprender y practicar yoga con profesoras con  una formación de calidad  y amplia experiencia en distintos estilos de yoga?

¡Seguro que te interesa venir a practicar yoga en nuestro centro!

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empieza a practicar yoga y disfruta de calma y relax

¿Cómo mejora la práctica de yoga tu salud?

¿Cómo mejora la práctica de yoga tu salud?

Pues desde varios aspectos:  la práctica de hatha yoga realizada con conciencia y sin sobrepasar las posibilidades de tu cuerpo va a brindarte beneficios a los siguientes niveles:

Sistema circulatorio:

La práctica de las asanas favorece la circulación sanguínea en todo el organismo incluidos los órganos internos.

Por ejemplo las asanas realizadas sobre el lado izquierdo producen masaje interno sobre el páncreas y el bazo  y al hacerlas sobre el lado derecho promueven el masaje y por lo tanto la mejora de la circulación en el hígado.

Sistema respiratorio:

Es evidente que la práctica de pranayamas o técnicas de respiración favorecen el buen estado del aparato respiratorio, ya  que facilitan la buena movilidad del diafragma y de todos los músculos del sistema respiratorio.

Favorece también el intercambio gaseoso en cada respiración y la recuperación de la capacidad pulmonar a través de la práctica constante.

Sistema Nervioso Autónomo -SNA- o vegetativo:

El sistema nervioso autónomo es el que inerva todas las vísceras y órganos internos del cuerpo.

A nivel anatómico es uno distribuido por todo nuestro cuerpo,  pero  tiene 2 formas de funcionamiento que son:

El sistema nervioso Simpático y el sistema nervioso Parasimpático.

El primero de ellos, es decir el Simpático es el encargado de poner en marcha la reacción de lucha y acción y produce para su funcionamiento un incremento de adrenalina y catecolaminas.

 

El Parasimpático es el antagonista, y cuando entra en funcionamiento produce en nuestro organismo un incremento de hormonas como la serotonina y la acetilcolina que lleva a un estado de calma a la persona.

Pues bien, la práctica de yoga favorece que el sistema nervioso parasimpático tome el control y se produzca un estado de calma y bienestar que el practicante experimenta durante y después de la clase.

Aparato Digestivo:

A nivel de la práctica de yoga, lo más importante es comprender que las vísceras compactas (hígado  y páncreas)  como las huecas reciben un profundo masaje y mejoran la micro circulación y mejoran su función en general.

virabhadrasana 2 variante

Podría seguir contándote los innumerables cambios y beneficios que la práctica del hatha yoga te producen, pero lo mejor es que lo experimentes.

Ya que dichos cambios solo se producen con la práctica, es hora de empezar o de ir a tu práctica de yoga.

La constancia en la práctica y una actitud de entrega y descubrimiento te facilitará además la capacidad de atención mental  y descubrimiento de tu propio cuerpo.

Puedes si es de tu interés,  seguir leyendo los beneficios del yoga en el libro Yogaterapia del Dr. Miguel Fraile, del cual están tomados los datos para este artículo.

Espero que disfrutes de la práctica tanto como yo.

Y si no consigues disfrutarlo es que tienes que variar o de estilo, o de profesora o de actitud durante la práctica.

Consulta con tu profesora si este es el caso, seguro que te guiará adecuadamente.

 

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Beneficios del yoga conexión mente cuerpo.

La práctica del yoga, tiene muchos beneficios, y no solo a nivel físico que no es poco sino a nivel emocional.

Lo que cada vez me maravilla más del yoga cuanto más lo estudio, es que cuando la ciencia estudia la conexión mente cuerpo desde hace pocos años (ahora se denomina a esta rama “psiconeuroinmunología”, los yoguis lo estudiaron desde antes de que en occidente tuviéramos conciencia de que el ser humano no solo era cuerpo sino también mente y que existe una profunda interconexión, nuestra mente influye en nuestro cuerpo.

Los yoguis descubrieron que a través de las asanas y de la meditación, conseguirían el conocimiento de la mente, y no solo eso, sino que conociendo a nuestra mente, conseguiríamos reconocernos a nosotros mismos como esencia, como parte del ser supremo y universal que somos.

Esto me resulta fascinante, pensar que ya en el siglo II A.C. el ser humano pudiera tener tal profundidad de análisis y observación me parece tan sorprendente que me emociona y me lleva a seguir estudiando y descubriendo la ciencia del Yoga.

Y quiero compartir con vosotros un pequeño resumen extraído del libro “La tradición del Yoga” para que podáis haceros una idea de la complejidad tan grande de la procedencia y práctica de yoga.

Los beneficios del yoga a nivel mental se describen ya en los Yoga Sutras.

Patánjali en los Yoga  Sutras  (1-2) define el yoga como:

“La restricción de los torbellinos de la conciencia”

(citta-vritti-nirodha)

No se trata pues de detener el pensamiento, sino de adquirir la capacidad de ser el observador de tus propios procesos mentales sin intervenir con ellos y verte arrastrado por ellos.

Y para alcanzar este objetivo dentro de la tradición existen distintas ramas o filosofías de yoga que las podéis ver en este esquema.

tradiciones-escuelas-yoga

Pero ten en cuenta que todos estos beneficios y otros que no detallo aquí no se consiguen sin practicar yoga, así que la teoría está muy bien pero vente a practicar con nosotras.

Te esperamos en nuestro centro, tienes horarios variados para que puedas elegir.

postura de relajación -balasana

¿Qué te aporta el yoga cuando eres mayor?

La práctica de yoga cuando una persona está con un buen estado físico aporta muchísimos beneficios, pero que pasa cuando ya tenemos una edad, ¿podemos igualmente beneficiarnos de la práctica del yoga?

¡Absolutamente!

yoga para todas las edades
El yoga no tiene edad de practicantes, tiene actitud.

El yoga nos aporta una mayor movilidad articular realizando una práctica que esté adecuada a nuestro estado físico y a nuestra capacidad.

¿Cuáles pueden ser los beneficios?

Según cuentan los practicantes que ya están asistiendo a clases algunos de ellos son:

  • Mayor movilidad articular, es decir cada vez se pueden mover mejor.
  • Mejor calidad de sueño ya que la práctica de técnicas de relajación preparan al cuerpo y la mente para permanecer en un estado de mayor serenidad.
  • Mejor estado de ánimo, ya que mejora la autoestima al comprobar los practicantes que cada día pueden realizar los ejercicios de modo más cómodo y más fácilmente y también en su vida cotidiana consiguen una mejor movilidad.
  • Pero además aporta una mayor equilibrio a nivel emocional ya que la práctica de las distintas técnicas de respiración van poco a poco re-equilibrando el sistema nervioso.

¿Es la misma práctica para todos los participantes?

Evidentemente no; es imprescindible respectar nuestro cuerpo y eso significa que no todo podemos hacer lo mismo ya que si lo hiciéramos podríamos perjudicarnos.

Por eso es tan importante comentar con la profesora aquellas dolencias que padece cada practicante cuando empieza la clase y así se establece un estado de conocimiento que permita tanto a la profesora como al alumno modificar aquellas asanas o posturas que les son favorables.

¿Qué no debemos hacer durante la clase?

No debemos intentar copiar lo que hace el compañero o compañera, ya que como cada cuerpo tiene unas características particulares lo que es bueno para uno puede no ser adecuado para otro.

No debemos intentar rebasar los límites de nuestro cuerpo, no es tan importante cuanto hacemos sino como lo hacemos.

La actitud de atención mental en la práctica, sintiendo el cuerpo, las sensaciones y las emociones es fundamental para que cada practicante disfrute de la clase y salga de ella sintiéndose bien y renovado interiormente.

Y en esta actitud la edad no es la clave.

Si no practicas yoga ya, no dejes de probarlo, tenga la edad que tengas nunca es tarde para empezar.

Bienvenido agosto a la práctica de yoga

Bienvenido Agosto a la práctica de Yoga

Bienvenido Agosto a la práctica de Yoga.

Nada como el mes de vacaciones por excelencia para la práctica de yoga.

En verano y con las temperaturas más alta nuestros músculos están menos contraídos y por lo tanto es mucho más fácil la práctica.

Y da igual si ya eres practicante habitual o comienzas ahora porque durante el resto del año estabas muy ocupada como para empezar.

En la época estival estamos mentalmente más abiertos al disfrute y también a la experimentación, así que este es un excelente punto de partida para conectar con las sensaciones corporales y también con nuestra mente.

Ahora que parece que tenemos la obligación de relajarnos, para muchas personas se hace todavía más patente la sensación de que nos son capaces de hacerlo y se frustran.

Ahora que  disfrutas de al menos algún tiempo libre o de vacaciones y estuviste todo el año soportando un nivel de estrés elevado es posible que tu cuerpo se dé permiso para caerse.

Durante todo el invierno hemos levantado barricadas de resistencia en muchos casos a agendas imposibles, horarios draconianos y carreras infinitas con la intención de que en vacaciones ya descansaríamos.

Lejos de ser así, esas personas cuando comienzan las vacaciones se resientes de viejas enfermedades o caen en algunas nuevas, ya sean leves o moderadas; y con frecuencia se preguntan

¿Por qué ahora que estoy descansando?

agosto y práctica de yoga

Pues ahora precisamente porque el cuerpo se da permiso a parar y baja esas barricadas que le permitieron no caer.

Hasta este momento el cuerpo ha generado sustancias en abundancia como cortisol y adrenalina para mantenernos a ese nivel de exigencia y esto a pesar de ser perjudicial a largo plazo es lo que nos ha permitido ¡estar ahí al pie del cañón! . Puedes ver también a través de este link ¿Por qué enfermemos en vacaciones?

Así que es para muchos como digo la mejor época para iniciar la práctica de Yoga.

Porque a través de la práctica tu cuerpo podrá recobrar más fácilmente el equilibrio interior y además ayudarás a tu mente a conectar con el cuerpo.

Los beneficios de la práctica solo se producen con la práctica, no con el conocimiento previo.

Lo digo porque también muchos practicantes que durante el resto del año van a clase de yoga, cuando llega el verano lo abandonan, es como si creyeran que se cargan las pilas durante una temporada para el resto y así van de año en año.

Los beneficios sólo se mantienen mientras la práctica es constante, de lo contrario cuando vuelven en septiembre se dan cuenta de lo acartonados que se encuentra su cuerpo y se extrañan.

Así que yo te animo a que si no lo haces ya, busques un centro de yoga y aprovechas Agosto para iniciar tu práctica de yoga.

Bienvenido Agosto a la práctica de Yoga.

Ritmo respiratorio y procesos de ansiedad

El ritmo respiratorio y procesos de ansiedad, fue escrito en el año 2009 y ahora lo recupero porque me parece importante insistir en los matices que su práctica conlleva.

Hoy he recibido un comentario en esta entrada que me ha llevado como digo a reeditarlo para que los que lo leáis podáis tenerlo en cuenta.

Una de las prácticas fundamentales de yoga es el control sobre la respiración, y éste se produce con la práctica de los distintos Pranayama.

Pero quisiera desde este blog hacer una llamada de atención sobre su práctica.

No todos los Pranayamas son aptos para su práctica por todas las personas; dependerá fundamentalmente del estado o la necesidad que cada individuo tenga en el momento de la práctica.

Esto lo digo, porque el otro día llegó una nueva alumna a nuestro centro que tenía problemas de ansiedad y déficit de atención, y nos comentó que ella estaba yendo a unas clases donde practicaban algunos tipos de respiración, así que la pregunta siguiente fue:

¿Qué tipo de respiración haz practicado?

Entonces nos explicó que le enseñaron a realizar la respiración con retención del aire, tanto con pulmón lleno como con pulmón vacío y la realizaba con los siguientes ritmos:

Inspira en 4 tiempos, retiene 16, expulsa en 8, y que cuando estaba muy alterada la retención la hacía en 10 o en 12.

Después de que nos contara esto, por supuesto entendimos que la práctica que estaba realizando era totalmente contraindicada para ella, al menos en estos momentos, ya que cuando una persona tiene problemas de ansiedad, lo primero que se le recomienda es que la respiración la debe realizar de una manera cómoda para su situación, y nunca forzar a una práctica con retención que lo que produce es un incremento de la ansiedad.

Cuando aparecen estados de ansiedad, lo que se debe hacer es intentar una respiración yóguiga o también llamada respiración completa; y esta respiración por lo general ya es bastante costosa en esos momentos.

Los ritmos respiratorios van completamente unidos a los estados mentales, por lo tanto lo que no se debe hacer es imponer al practicante unos ritmos respiratorios que le serán más perjudiciales para su salud.

 

La respiración es una práctica que requiere constancia, para llegar primero a realizarla de manera consciente, y segundo que la propia práctica vaya llevando al alumno a aumentar su capacidad respiratoria, pero desde la comodidad y no desde las metas que se quieran alcanzar.

 

La respiración bien guiada es uno de los instrumentos fundamentales para aquietar la mente, pero como todo instrumento puede ser bien o mal utilizado, todo depende de los conocimientos y experiencia del instructor.

 

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Mujer de 56 años practicando yoga - Parivrtta Janusirsasana

Novillos en la clase de yoga

“Novillos en la clase de yoga”

Esta entrada ha sido publicada originariamente en la web del Centro Sociocomunitario de Coia , que con motivo de la celebración del 25 aniversario ha convocado un concurso literario para que los usuarios del centro pudiesen escribir en forma de relato alguna experiencia o beneficio que han obtenido de su participación en sus actividades.

Y ayer se ha publicado este relato que me pareció precioso y al cual quiero dar difusión también aquí para que podáis disfrutarlo

Iba de farol y perdí… o ¿gané?

Por lo visto mi matrimonio tenía electroencefalograma plano no sólo para mí. Dije que me iba y el que se fue, fue él.

A los quince días ya tenía quien le calentara la cama de nuestro apartamento en la playa, por lo tanto, tuve que asumir que no había vuelta atrás. A partir de ahí, me sumergí en el doloroso proceso del duelo y el divorcio, porque una cosa es dejar tú, y otra que te dejen a ti.

Cuando conseguí reponerme un poco, me anoté a clases de yoga. Pensé que sería un buen sustituto de los ansiolíticos.

Me enganchó desde el principio. La profesora me pareció buena y el precio inmejorable.

Así que desde había ya varios meses, asistía al C. S. todos los martes y jueves.

La experiencia del divorcio me había convertido en una persona más reservada y prácticamente no hablaba con los compañeros más que lo esencial. En la clase los hombres no pasaban inadvertidos, dada su escasez, así que había reparado en los dos únicos especímenes masculinos: Paco, que iba con su mujer, y León. No sabía muy bien si León era su nombre, apellido o apodo.

postura de balasana - embrión

 

Con este último coincidía en la cafetería antes de entrar en clase. Él en su esquina de la barra con un té. Nos saludábamos con la mirada y poco más. Yo había reparado en que debía haber sido guapo. A sus sesenta y pico aún resultaba atractivo. Por su práctica en clase, había deducido que llevaba años practicando yoga.

Ese día mi sitio habitual estaba ocupado, así que no tuve otra opción que leer el periódico en la barra. Cuando llegó, cambió su esquina y se sentó en el taburete a mi lado. Una noticia de prensa fue la disculpa para iniciar la conversación y al poco ésta resultó de lo más animada.

Nuestro rato de charla antes de la clase se había convertido en algo habitual. La prudencia hacía que nuestra conversación no fuese muy personal. Yo trataba de hacerme idea de su vida uniendo trocitos de frases sueltas, pero no me acababan de encajar los retales. En ocasiones deducía que vivía solo, en otras que tenía una esposa a la que quería, en otras que era viudo.

Un día al salir me acompañó a la parada del bus y esperó a que yo lo tomase. Esto también se convirtió en un hábito. Ya no me importaba que los Vitrasas se retrasaran. Hablábamos de cine y música. Comentábamos los cuentos con los que la profesora ilustraba sus clases.

Y así llegó la primavera.

Había decidido ir andando y al poco de enfilar la avenida, León me salió al paso. Aquel día estaba triste. Su mujer, me dijo, se había ido para siempre. Pensé que había fallecido y fue entonces cuando él me habló como si yo estuviera al corriente de todo.

Años de “despistes” y “peligros” en casa dieron paso al inevitable y doloroso  ingreso en una residencia en la que llevaba ya dos años. Su Alzheimer había llegado ya a un grado en el que apenas hablaba. Cuando lo hacía, lo trataba como si fuera su padre o su hijo.

Esa mañana, en su casi diaria visita a la residencia, le había aconsejado que “buscara una buena novia con quien formar una familia”. León estaba muy triste porque no sabía si Clara le hablaba desde su ausencia o desde un claro de lucidez.

“Creo que sin darme cuenta llevo algún tiempo buscando novia”, me dijo, tratando de ocultar bajo las gafas de sol las lágrimas.

Hacía ya unos metros que habíamos dejado atrás el C. S. Ese día hicimos novillos. Seguimos caminando en silencio. Simplemente caminando, viendo la naturaleza renacer sin pudor. Respirando, caminando, viviendo el presente como si de una práctica de yoga se tratase. Así hasta llegar a la arena de la playa. El sol estaba a punto de ocultarse en el mar cuando León dijo “¿Quieres conocer a Clara?”

Me pareció que me estaba pidiendo una cita.

 

Fue entonces cuando tomé conciencia de lo íntima que era nuestra relación.

Seudónimo Margarita. Fuera de concurso.

 

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